Angel Tajuelo

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La mantenibilidad el pariente (parámetro) buy cialis
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LA   MANTENIBILIDAD:

EL   PARIENTE   (PARÁMETRO)   POBRE

 

Introducción

Parece que ya ha pasado la fiebre, pero no ha mucho tiempo estaba de moda la SOSTENIBILIDAD (economía sostenible). Pues bien, una parte de cualquier sistema sostenible es la MANTENIBILIDAD.

Es claro que la jerga logística con sus tan frecuentes “bilidades” es un elemento de disuasión para aquellos (ya escasos seguramente) que afrontan animosamente la lectura de uno de estos trabajos que pueden no parecer demasiado atractivos.

No puede uno, no obstante, desanimarse ante meras suposiciones y habrá que “mantenella y no enmendalla”, tratando de que las “bilidades” se conviertan en “habilidades”, punto en el cual a cualquier mortal le empieza a gustar un tema por árido que inicialmente parezca.

Además, la mantenibilidad es la puerta del mantenimiento, de forma que el Sistema diseñado tiene que ser compatible con los recursos y procedimientos del utilizador, siendo este extremo uno de los parámetros que el precursor del Sistema debe tener en cuenta al fijar el Concepto de Mantenimiento.

Hace algunos años las estadísticas de los EEUU indicaban que el mantenimiento había subido espectacularmente, así que no se puede desdeñar en absoluto la incidencia que una adecuada mantenibilidad tiene en el presupuesto del operador del Sistema para bien (ahorro) o para mal (gasto, ¿despilfarro?), según se tenga o no en cuenta.

 

El concepto y la medida

Siempre que manejamos un concepto que puede tener influencia en nuestra vida profesional, nos entra la inquietud de cuantificarlo; es una constante que tiene su justificación en la necesidad de manejar con propiedad algo tangible y no un concepto etéreo.

Sin embargo, en el caso de la mantenibilidad todo aquello que se deduce del concepto es de una gran importancia para darse cuenta e incluir en el diseño una serie de factores que van precisamente dirigidos a facilitar nuestra tarea, lógicamente tanto más cuanto más vital sea el Sistema afectado.

Es decir, la mantenibilidad es una herramienta, o mejor, un elemento de diseño destinado a asegurar que la capacidad de un producto para realizar satisfactoriamente su función, aquello para lo que fue creado, pueda ser sostenida durante su vida operativa con mínimo esfuerzo económico y humano.

La mantenibilidad, como una disciplina de ingeniería reconocida, nación a partir de la inquietud de las Fuerzas Armadas por la inoperatividad de un alto porcentaje de sus Unidades que estaban en reparación o esperando ser reparadas, hecho que achacaron, entre otras razones, a falta de un diseño de los equipos y su material de apoyo como un todo integrado desde el punto de vista de mantenimiento, teniendo en cuenta las condiciones en las que el utilizador tiene que realizar el mantenimiento en su entorno.

Para la búsqueda de soluciones fue necesario encontrar una medida cuantitativa de eficacia para evaluar y comprobar alternativas de mejora propuesta

En esta búsqueda de un parámetro adecuado se tuvo en cuenta el trabajo analítico ya realizado con la fiabilidad, lo cual llevó a una solución en función del tiempo, llegando al célebre (¿?) Tiempo Medio de Reparación, como unidad para expresar la mantenibilidad inherente a un diseño.

 

La práctica

La práctica de la mantenibilidad debe llevarnos a una doble acción derivada del concepto y de la medida.

La aplicación del concepto creo es, en este caso, relativamente fácil de intuir aunque después y como pasa constantemente, los dineros a disposición del administrador oficial o particular en el momento de la decisión pueden ser determinantes. Pero volviendo atrás, del concepto de mantenibilidad nos lleva lógicamente a acciones de diseño como:

v   Normalización, es decir, “la utilización de cosas iguales a las usadas anteriormente”, de gran trascendencia evidente en equipos componentes de Sistemas (bombas, aire acondicionado, válvulas…), pero también muy importante en elementos menores como grifos, enchufes, grapas, cojinetes,… En este aspecto, en especial para la obtención de un Sistema a coste fijo (o tanto alzado), es esencial la acción sobre el fabricante/constructor y, dentro de lo nacional parece aún más importante. Una acción de la Administración Central sería dar un buen impulso a al normalización de elementos.

v   Modularización, más difícil de alcanzar dada la escasa participación nacional en el diseño de Sistemas, pero que se debe de extender a todo tipo de equipos, consolas y sistemas de control.

v   Accesibilidad, evidente por sí misma, pero con frecuencia olvidada, muchas veces en el afán de instalar en los locales más cosas que aquellas inicialmente previstas.

v   Intercambiabilidad, que prácticamente multiplicaría la eficacia de las piezas de repuesto.

v   Seguridad, que quizá debería is en primer lugar, y que va de acciones tan sencillas como hacer los bordes de los equipos redondeados o protegidos por goma o fibra, a acciones más “sofisticadas” como disyuntores, puesta a tierra, …

 

La aplicación de la medida (Tiempo Medio de Reparación, TMR) debe de tener consecuencias como:

Facilidad en la localización de averías, tema éste candente hoy en día y en el que es necesario dar un gran salto adelante, que llevaría consigo la tan traída y llevada competitividad. Lleva consigo desde equipos de prueba integrados, a la aplicación de Sistemas Expertos

Rápida detección de averías, con instalación de avisadores, zumbadores, luces,…

Adecuada identificación, sin dudas de ninguna clase de conexiones y desconexiones

Rápido cambio de piezas de repuesto, con componentes de cambio rápido reparables o no reparables, dependiendo de la eficacia/coste de esa reparación en función de la fiabilidad que se pierde al fabricarlo así y el coste de tener personal instruido, repuestos necesarios, aparatos de medida, herramientas especiales,…

Documentación sencilla y lógica, posiblemente a corto plazo en ordenador

Fácil accesibilidad, con puertas en vez de tornillos, mirillas que eviten necesidad de apertura, lógica situación de componentes…

Información directa de averías a distancia, con centrales de gestión para Sistemas desplegados por diversos territorios nacionales o extranjeros.

 

La especificación

El concepto de mantenimiento de un Sistema debe incluir una indicación de la mantenibilidad que queremos obtener, o , más bien, tener, pensando en parámetros dirigidos a limpiar el tiempo que un equipo puede estar en reparación, y otros parámetros que permitan medir el binomio eficacia/coste de mantenimiento total tanto correctivo como preventivo.

En el primer tipo está el ya muy mencionado Tiempo Medio de Reparación  (TMR), que es el tiempo medio necesario para restaurar el funcionamiento normal de un Sistema que ha tenido una avería.

Pero este parámetro por sí solo no evita la posibilidad de que ocasionalmente se produzca un período largo de inoperatividad para llevar a cabo una reparación. Por ello se debe de fijar un segundo parámetro de mantenibilidad que normalmente es el tiempo máximo permitido para realizar cualquier tarea de mantenimiento; se establece un porcentaje por debajo del cual deben de estar comprendidas todas las acciones de mantenimiento, parámetro que suele estar entre el 90 ó 95. Con ello se admite que sólo es permisible un margen muy limitado de períodos de reparación prolongados.

Todo lo citado de refiere, claro está, a la operatividad de un Sistema, pero debemos preocuparnos también de los costes y su relación con la eficacia. Esta consideración está normalmente tenida en cuentas mediante el factor de horas de trabajo por hora de operación que permite la medición de los costes de mano de obra que constituye la contribución de más peso en la mayor parte de los casos.

 

La predicción

La actuación durante el proceso de diseño sobre la facilidad para el mantenimiento que vamos a tener los usuarios de los Sistema, es decir, sobre la mantenibilidad, es de una gran importancia. Seguro que muchos de los lectores recuerdan, y otros todavía están en ello, el tener que realizar reparaciones en posturas incómodas, en equipos de un Sistema que son de una difícil accesibilidad, que carecen de indicadores de averías…

La predicción, determinación y mejora de la mantenibilidad es un proceso que se comprende tedioso y, a veces, similar al de la adivina con su bola de cristal. Existe, ¡cómo no!, la correspondiente Norma que da las cifras de Tiempo medio que se emplean en el cálculo del TMR, desde lo que se tarda en dar un paso, a otro conjuntos de tiempos parciales como aflojar un tornillo, quitar una tapa, hacer mediciones… etc.

Además, las acciones de mantenimiento correctivo se dividen en etapas como son la localización de la avería, aislamiento,  desmontaje, cambio de piezas, montaje, alineación y pruebas.

¡Pues vaya, todo un montón de teoría, podemos decir y decimos!

Sin embargo, la teoría debe incidir sobre la práctica y los cálculos teóricos, llevarlos a juzgara el diseño y mejorarlo en los casos en que estime necesario de acuerdo con las investigaciones; y esto ya no es teoría, y cualquier promotor de un Sistema, ya sea la Administración o algún Empresario, debe ser capaz de inspeccionar este tipo de actividades del mismo modo que inspecciona el buen funcionamiento posterior del Sistema.

 

Incidencia en la operatividad

En los cálculos iniciales de operatividad que actualmente realizamos, la medida de ese parámetro viene en función del cociente de misiones realizadas con éxito y el número total de misiones, con un programa de ordenador adecuado para ello que, en breve, recibe como entrada el Sistema que está siendo desarrollado, debidamente modelado, y corre una serie de Montecarlo, normalmente con un mínimo de mil misiones.

Pues bien, entradas a ese modelado, entre otras, son la Fiabilidad, representada por en Tiempo Medio entre Fallos (TMF), y la Mantenibilidad con el Tiempo Medio de Reparación (TMR); de esta guisa, cuando el Sistema falla (en función del TMF), tiene que ser reparado en el intervalo de tiempo inferior al TMR, bajo pena de que el programa denuncie como fallida la misión en concreto.

Estos cálculos, además de otras muchas conclusiones, permiten detectar partes del sistema cuya mantenibilidad deba ser mejorada.

Con un Sistema en servicio los Partes o Novedades de mantenimiento deben permitir hacer un estudio de la operatividad en función del cociente: (perdón por la fórmula)

 

OP = TMF

TMF + TMR + TRL

Y extraer las correspondientes conclusiones.

 

Incidencia en los costes

La mantenibilidad permite incidir favorablemente (es decir, a favor del ahorro) en los costes tanto de obtención como de operación y apoyo. Y comprendo que esto pueda extrañar a los responsables del gasto.

Sin embargo, la afirmación de ahorro es cierta

Una fuente de ahorro debe de venir de la normalización; no sería difícil determinar la cantidad de equipos diferentes que tenemos desempeñando una misma función. En la Administración sería un factor importante a tener en cuenta, aunque ya me doy cuenta de que nuestro sistema político con las Comunidades Autónomas administrando independientemente un alto porcentaje del presupuesto del Estado, la normalización es ciertamente muy difícil. Y aún la coordinación de Normas, o el reconocimiento de su existencia y la obligatoriedad de cumplimiento, me dice la experiencia que es prácticamente imposible. Y esto, aparte de incidir negativamente en la operatividad, es un importante factor de despilfarro en piezas de repuesto, documentación, herramientas, instrucción de personal…

La normalización permitiría disminuir constes en obtención y en servicio,. Es especial en esta última fase, al disminuir el tiempo de reparación, aumentar la fiabilidad y disminuir la necesidad de instrucción, piezas de repuesto y aparatos de medida.

La accesibilidad, intercambiabilidad y el resto de los factores mencionados con anterioridad pueden incidir en la disminución de los costes de mantenimiento.

 

La mantenibilidad y el mantenimiento

Por último, el lector habrá estado pensando durante la lectura, que la mantenibilidad debe tener una íntima relación con el mantenimiento, y ese pensamiento no va en absoluto descaminado

La obtención de una mantenibilidad óptima requiere que el diseño entrañe una máxima compatibilidad con la capacidad y procedimientos del utilizador; es decir, debe llevarse al diseñador a tener en cuenta y acomodarse a los recursos y prácticas de mantenimiento del utilizador; y esto deben de tenerlo en cuenta todos aquellos que intervienen en la elaboración de las especificaciones.

 

Resumen final

La mantenibilidad es , sin duda, un concepto muy amortiguado por la fiabilidad que es mucho más protagonista a la hora de fijar una especificación o analizar resultados.

He pretendido llevar al lector a interesarse por este hijo pródigo, ver los factores que integra, cómo se puede fijar su concepto y su medida, así como la incidencia de la mantenibilidad es tarea de todos: de los participantes en el proyecto para hacer cumplir unos sencillos principios y de los utilizadores para delatar detalles que inciden negativamente en la facilidad o el tiempo de mantenimiento.

Última actualización el Lunes, 11 de Abril de 2011 00:09  

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